La compositora y artista española Vicco ha participado en la Asamblea General del centenario de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), celebrada en París. Como socia de SGAE, la artista ha intervenido en representación de los más de cinco millones de autores y autoras que forman parte de la organización internacional, en una ponencia centrada en el papel de los creadores en el contexto actual.
Durante su discurso, Vicco reivindicó el valor humano de la creación artística: “Las canciones no son simplemente contenido, son experiencias humanas”. La compositora recordó el origen de su vocación musical. “La música llegó a mí mucho antes de que entendiera que podía dedicarme a ella. Desde muy pequeña, alrededor de los cinco años, los viajes familiares en coche se convirtieron en mi primera escuela musical”, explicó.
Vicco expuso su concepción de la música: “Sigo entendiendo la música igual que cuando era niña, escuchando canciones en el asiento trasero de un coche: como un lugar donde transformar emociones, recuerdos e historias en algo que pueda acompañar a otras personas. La diferencia es que ahora tengo una plataforma más grande para hacerlo. Pero la motivación sigue siendo exactamente la misma: crear canciones que hagan sentir algo y construir un mundo propio donde la gente quiera quedarse un rato”.
La artista se refirió asimismo a las oportunidades y desafíos que plantea el actual ecosistema musical. “Los creadores contamos con una audiencia global gracias a las redes sociales y a las plataformas de streaming, algo que hace décadas era inimaginable. Pero, al mismo tiempo, los desafíos son enormes: dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía a intentar llegar a nuestro público en un entorno donde la competencia es enorme y la visibilidad se ha convertido en un recurso escaso. Ahora dependemos de un algoritmo”, señaló.
Vicco también destacó la dificultad de obtener una remuneración justa en el entorno digital. “Incluso cuando conseguimos que una canción acumule cientos de miles o millones de reproducciones en una plataforma, esos resultados suelen traducirse en ingresos mínimos por streaming”, explicó.
La compositora subrayó además cómo ha cambiado la profesión en las últimas décadas. “Hace dos o tres décadas, un creador podía centrarse en componer y vivir de sus derechos de autor. Hoy nos hemos convertido en profesionales multitarea, y vivir de la música resulta cada vez más difícil debido a la enorme competencia existente en las plataformas digitales”.
Vicco mostró su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial generativa sobre los derechos de los creadores. “La aparición de la inteligencia artificial generativa ha incrementado considerablemente la sensación de inseguridad y precariedad. Si permitimos que las obras de millones de creadores sean utilizadas sin autorización, sin transparencia y sin remuneración para alimentar sistemas de IA comerciales, estaremos poniendo en riesgo el ecosistema creativo que hace posible que existan nuevas canciones, nuevas películas, nuevos libros y nuevas historias”, advirtió.
La compositora agregó: «La pregunta más importante no es únicamente cuántos derechos podemos perder. La pregunta es cuantas canciones dejarán de escribirse porque futuras compositoras y autores decidan dedicarse a otras cosas para llegar a fin de mes, porque esos derechos de autor que dejamos de percibir se traduce en menos salario. Los autores apoyamos la innovación, es parte de nuestro proceso creativo, pero también necesitamos reglas. Necesitamos transparencia. Necesitamos consentimiento. Y necesitamos que el progreso tecnológico avance respetando a quienes hacen posible la cultura».
En este contexto, Vicco también se refirió al papel que desempeñan las entidades de gestión colectiva sin ánimo de lucro: «Pertenecer a SGAE, mi entidad de gestión, tiene para mí un significado muy especial. Porque significa saber que no estoy sola, y que existe una organización que protege mis derechos, que trabaja para que mis obras sean reconocidas y que vela para que los creadores podamos recibir una remuneración justa por nuestro trabajo. Y también significa formar parte de algo mucho más grande, una comunidad internacional de autores y autoras que comparte una misma convicción. Que la creatividad humana tiene valor. Y que merece ser protegida».
Por su parte, el presidente de CISAC, Björn Ulvaeus, centró el discurso de la apertura de la asambles en el valor único de la creatividad humana, los desafíos que plantea la inteligencia artificial y el futuro de la autoría humana. Ulvaeus defendió que, aunque las herramientas de la IA son capaces de imitar la expresión humana, el valor de la creatividad humana está estrechamente vinculado a la experiencia vivida, algo que la tecnología no puede replicar. El presidente de CISAC también destacó el papel de las entidades de gestión colectiva de derechos de autor: “Desde hace un siglo, personas como las que hoy nos reunimos aquí hemos defendido con firmeza —tanto en el plano jurídico como en la práctica— que detrás de cada obra hay una persona real, identificable y merecedora de reconocimiento y remuneración”.
Proteger la sostenibilidad del ecosistema cultural
El presidente de la entidad, Antonio Onetti, y la directora general, Cristina Perpiñá-Robert, también asisten al foro en representación de SGAE. Perpiñá-Robert participó en el panel «Our present: The creative economy put to the test (Nuestro presente: la economía creativa puesta a prueba)”. En este sentido, la directora general de SGAE expone que «es fundamental el desarrollo de una regulación integral que, atendiendo al impacto estructural de esta tecnología sobre la creación humana, proteja los derechos de autor y la sostenibilidad del ecosistema cultural». Perpiñá-Robert añade: «El estudio que presentamos en 2025 sobre el impacto de la IA en la música y sus efectos en la cultura reflejaba que casi el 40% de los compositores utilizan IA como una herramienta en el proceso creativo. Los autores son los primeros en utilizar tecnología para innovar y enriquecer el proceso creativo. El problema es cuando la IA generativa produce contenidos basados en obras sin haber pedido autorización y que compiten directamente con las obras humanas. Ese mismo estudio estima que la IA podría reducir hasta un 28 % los ingresos por derechos de autor musicales para 2028, lo que supondría una pérdida de alrededor de 100 millones de euros solo ese año, y un acumulado de entre 160 y 180 millones entre 2025 y 2028».
Firma de ‘El Compromiso de París’
Además, creadores de todos los confines del mundo firmaron El Compromiso de París, declaración que instaura una serie de principios que instan a los gobiernos, las empresas tecnológicas y las industrias culturales a garantizar que los creadores humanos sigan estando protegidos, reconocidos y remunerados de forma justa en la era de la IA. Creadores, organizaciones de gestión colectiva y aliados de todo el mundo están invitados a añadir sus nombres al Compromiso de París a través de una campaña pública de firmas: cisac.org/pariscommitment.
Además de Vicco, entre los firmantes se encuentran Javed Akhtar (letrista, presidente de IPRS), Yvonne Chaka Chaka (cantante y compositora, vicepresidenta de CISAC), Anja Unger (realizadora de documentales, presidenta de LaScam), Teresa Parodi (vicepresidenta de la CISAC), Jean-Michel Jarre (compositor e intérprete), Björn Ulvaeus (cofundador de ABBA, presidente de CISAC), Simon Franglen (compositor), Ángeles González-Sinde (guionista, cineasta y vicepresidenta de la CISAC), Paul Williams (compositor y actor), Kevin Brennan (miembro de la Cámara de los Lores del Reino Unido y creador musical), Jacopo Ettorre (cantante y compositor), Adelaide Damoah (artista visual), Arriën Molema (compositor y presidente del CIAM) y Gadi Oron (director General de CISAC).
La declaración fue presentada ante más de 450 creadores, responsables políticos, directores de las organizaciones de gestión colectiva y representantes de las industrias culturales procedentes de todas las regiones del mundo.
El compromiso surge en un contexto de creciente debate internacional sobre el uso de obras protegidas por derechos de autor en los sistemas de inteligencia artificial y ante la preocupación cada vez mayor por la transparencia, el consentimiento y la remuneración de los creadores cuyas obras sirven para entrenar las tecnologías de IA generativa.
Adoptada en París, donde los derechos de autor modernos tomaron forma por la primera vez, la declaración refleja la creciente inquietud de los creadores ante unos marcos legales y normativos incapaces de seguir el ritmo de la rápida evolución de las tecnologías de la IA y de su impacto en la cultura, las industrias creativas y la expresión humana.
La Asamblea General del centenario de CISAC reúne esta semana en París a representantes de sociedades de autores de todo el mundo para analizar los principales retos que afronta la creación en la era digital, entre ellos la protección de los derechos de autor, la sostenibilidad económica de los creadores y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Sobre CISAC
CISAC – la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores – es la principal red mundial de sociedades de autores (también conocidas como Organizaciones de Gestión Colectiva, u OGC). La CISAC protege los derechos y representa los intereses de los creadores a escala mundial. Con 227 sociedades miembros en 111 países, la CISAC representa a más de cuatro millones de creadores de música, artes audiovisuales, artes escénicas, literatura y artes visuales.









