Sobre la responsabilidad social y el sentido de la diversidad cultural de los creadores

Sobre la responsabilidad social y el sentido de la diversidad cultural de los creadores

24 de mayo de 2021

Comparte esta noticia

La SGAE celebró el 21 de mayo el Día de  la Diversidad Cultural con una mesa redonda, desde Madrid y Sevilla, donde participaron los/as creadores/as Chloé Brûlé (coreógrafa y bailarina), Juan Carmona (músico y compositor), Ballena Gurumbé (músico y compositor), Lucrecia (cantante, actriz y compositora), Remedios Malvárez (directora de cine y productora), Jenifer de la Rosa (directora y periodista) y Minke Wang (dramaturgo)

Ver y aceptar la diferencia como modo de enriquecimiento, usar la labor de los creadores como herramienta de apertura, o dar voz y espacio a los colectivos menos representados socialmente, fueron algunas de las conclusiones de este encuentro

Con motivo del Día Mundial de la Diversidad Cultural, la SGAE celebró el viernes 21 una mesa redonda emitida vía streaming con autores y creadoras para apoyar la diversidad, combatir los estereotipos y favorecer la inclusión a través de la cultura.

Bajo el lema ‘La cultura por la diversidad y la inclusión’, en este encuentro híbrido (directo y online desde el canal YouTube de SGAE) participaron creadores de diversas disciplinas desde Madrid y Sevilla, siendo los protagonistas Ballena Gurumbé (músico y compositor), Chloé Brûlé (coreógrafa y bailarina), Juan Carmona (músico y compositor), Remedios Malvárez (directora, realizadora y productora), Lucrecia (cantante, actriz y compositora), Jenifer de la Rosa (directora y periodista) y Minke Wang (dramaturgo), conducidos por la profesora y experta María Marcos. Entre todos, pusieron de manifiesto el papel fundamental de la cultura como herramienta para apoyar la diversidad, tender puentes hacia los colectivos menos representados y llegar hacia todos los sectores sociales, favoreciendo la inclusión a través de las diferentes manifestaciones artísticas y creativas.

Así, en este encuentro apuntaron hacia el “compromiso de los creadores y creadoras con la educación en diversidad, la implicación con los que les rodean”, con especial atención a las minorías y acercamiento a los colectivos más desfavorecidos.

Defendieron también que la “cultura y la educación han de llegar a todos los sectores, siendo el trabajo autoral la mejor de las herramientas, ya que los creadores y los artistas educan con la cultura, ayudando a crear pensamiento crítico”. Igualmente, hablaron de lo positivo de crear conciencia social sobre la cultura como motor económico para el país, “ejercicio de responsabilidad de todas y todos”.

Hubo también mención al papel de las instituciones, a las que pedían mayor apertura de los espacios públicos, que “han de servir también para dar difusión a esos otros puntos de vista de las minorías o colectivos donde hay mayor desigualdad”.

Los creadores asistentes coincidieron, además, en que el cambio, esa aceptación y enriquecimiento cultural, es también responsabilidad de la sociedad, de cada uno de nosotros: “todos deberíamos ver la diferencia como un modo de enriquecerse, acercarse para compartir”, pues compartir es el modo de alcanzar esa diversidad cultural incluyente.

En clave personal

Con un poema de Miguel Hernández que incluía el significativo “Yo no soy de aquí, pero tú tampoco…”, el presidente de la SGAE, Antonio Onetti, abría la mesa de debate que trataría la inclusión desde las distintas perspectivas artísticas. Tras su introducción, la profesora y experta María Marcos, moderadora de esta puesta en común, resaltó que las minorías carecen del mismo protagonismo que los grupos sociales predominantes en los medios de comunicación.

Inmigrante aunque por decisión propia, la canadiense Chloé Brûlé tuvo la suerte de “encontrarse con el flamenco, un arte integrador y abierto” que le “sedujo muchísimo” y le transmitió el mensaje de que también podía ser parte de esta comunidad de artistas. “Para bailar necesitas cuerpo y alma, tener un espíritu y deseo de comunicarte a través del cuerpo, por eso echo de menos más diversidad en la danza, sobre todo, ver que creadores de más de 50 años puedan seguir mostrando lo que puede ofrecer”, apuntaba.

Juan Carmona, por su parte, se refirió a la música como “una manera de decir las cosas, con representación de todas las razas: podemos pensar de modos distintos, pero con respeto entre todos”. Y recordó que,  tras su etapa musical con Ketama, descubriera con asombro que las mujeres de la Generación del 27 fueran las grandes olvidadas.

Para Manuel Jiménez, Ballena Gurumbé, “los creadores tenemos la responsabilidad de fomentar y ayudar a expandir imágenes sociales que nos representen a todos”. Así, en su trabajo como enamorado de la cultura africana en general, se acerca a colectivos más necesitados, para que tengan mayor acceso a la cultura, con proyectos inclusivos. Lucrecia, por su parte, destacó las posibilidades de su trabajo como inmigrante, bien acogida en la cultura española, en un programa infantil, cotidiano (Los Lunnis), ya con 18 temporadas, donde se brinda igualdad en todos sus aspectos.

“Los cineastas somos responsables de cómo interpretamos y contamos lo que sucede, somos medidores de las minorías y de seres no integrados”, resaltaba Remedios Málvarez, “por suerte, somos un colectivo con un sentido de la diversidad bastante desarrollado, ya que es imposible crear sin fusionar disciplinas distintas, desde principios que se basan en la igualdad”. Y acabó definiendo que los creadores entienden la diversidad como “la manifestación de lo diferente y lo normalizado, lo que nos enriquece y pluraliza como sociedad”.

Para la directora y periodista Jenifer de la Rosa, las mujeres deben ir teniendo más espacio, señalando lo especial de su caso, como “mujer racializada”, lo que le llevó desde su infancia a sufrir racismo y a tener una marcada crisis de identidad, lo que de manera natural refleja en sus obras. El caso de Minke Wang, activista desde la rama de las artes escénicas y la danza, “la única manera de que todos hagamos de todo y estemos representados es que cualquier intérprete pueda hacer de cualquier personaje. Esto se conseguirá con historias donde tenga cabida cualquier voz, cualquier cuerpo y cualquier cara, llegando un punto en que apenas necesitemos referentes concretos”.

Además de las ideas apuntadas, la mesa debate hizo hincapié en la necesidad de que los creadores salgan de su zona de confort, que han de tender siempre a la transversalidad, concluyendo que todos somos pluriculturales y mestizos.

Únete a la SGAE, registra tu obra, y comienza a obtener los beneficios generados por derechos de autor