Muestra homenaje a la comedia española

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Muestra homenaje a la comedia española

5 de septiembre de 2025

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La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) rinde tributo al cine español de comedia con una muestra que recorre casi un siglo de historia a través de algunos de sus títulos más populares y representativos. La exposición se podrá visitar del 18 de septiembre al 9 de noviembre en la sede madrileña de la entidad (Palacio de Longoria. C/Fernando VI, 4), de 16 a 21 horas. La entrada es gratuita.

La muestra, titulada Comedia, que no es poco. Las grandes comedias del cine español, ha sido comisariada por el humorista y guionista Arturo González- Campos (director de los podcasts culturales Todopoderosos y Aquí hay dragones). A partir de una selección de casi medio centenar de películas características del género, desde sus clásicos primigenios de los años 30 y 40 del siglo XX hasta los más recientes éxitos de la cartelera, la exposición ofrece un recorrido por la historia de nuestra comedia con la intención de “homenajear a todas y todos sus creadores y artistas, porque la historia de un pueblo es también la de aquellos que han hecho reír a sus habitantes. Por eso, todas estas películas son, además de maravillosas, auténtica historia de España”, apunta González Campos.

La muestra cuenta con el respaldo de Radio 3 e incluye decenas de objetos, desde guiones originales a esbozos de diseño, claquetas o material de atrezo de algunas de las películas escogidas, procedentes de los archivos de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, el Centro de Documentación y Archivo (CEDOA) de SGAE, la Biblioteca Rafael Azcona del Ayuntamiento de Logroño o las Filmotecas Española y de Albacete, así como de las productoras El Deseo, El Terrat y Zeta Studios, junto a piezas de colecciones particulares. Además, para contextualizar los contenidos de la muestra, se incluyen textos firmados por el cineasta Rodrigo Cortés, la guionista y actriz Marta González de Vega, la directora y guionista Paula Ortiz, la crítica de cine Mariona Borrull y el productor cinematográfico Félix Tusell, perfectos conocedores de la comedia española.

“El género de comedia, en sus más dispares vertientes, ha sido siempre uno de los favoritos, sino el que más, en nuestras pantallas, con grandes títulos que han arrasado en las taquillas y que incluso han traspasado fronteras. Películas con las que hemos crecido y que son parte imprescindible de nuestra historia. Por eso, a través de esta exposición, hemos querido ahora revivirlas, redescubrirlas y rendirles un más que merecido tributo”, subraya el presidente de SGAE, Antonio Onetti.

Breve recorrido por la historia de la comedia española

El itinerario cronológico de la exposición Comedia, que no es poco se abre con la adaptación fílmica de la célebre zarzuela La verbena de la paloma que en 1935 firmó Benito Perojo, pionero del cine español que ya en la primera década del siglo XX logró gran éxito con su Peladilla, personaje cómico que emulaba al Charlot de Charles Chaplin, y que llegó a dirigir más de 40 títulos de distinto signo. De los años inmediatamente posteriores a la guerra civil española, con un panorama cultural marcado por la censura, la manipulación y el control ideológico franquista, se ha seleccionado al también madrileño Edgar Neville y su película La vida en un hilo, trasunto de la comedia romántica hollywoodiense de la época que en 1945 triunfó en las categorías de guion y argumento original en la primera edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos.

En sus siguientes dos décadas, la comedia española alcanzó su edad de oro con una serie de propuestas que, sorteando la censura a base de imaginación e ingenio, echaron mano de un humor irónico e incisivo para retratar a la sociedad de la época y criticar sus usos y costumbres. A la vez, este cine ofrecía diversión y evasión a los españoles frente a los ahogos políticos y económicos propios de aquellos años. De esos tiempos son, por ejemplo, Historias de la radio (José Luis Sáenz de Heredia), El pisito (Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry) y La gran familia (Fernando Palacios), pero también el despegue como director y su consolidación como actor de Fernando Fernán Gómez, con La vida por delante o El extraño viaje, y la cima que alcanzó el género con la genial alianza artística entre el cineasta Luis García Berlanga y el guionista Rafael Azcona, con largometrajes como Plácido y El verdugo.

A medida que la sociedad avanzaba, lo hacía también el cine de comedia, adaptándose a las novedades que trajo la democracia tras la muerte del dictador. En noviembre de 1977, un Real Decreto sentenció la censura franquista e inauguró un proceso de libertad que, en el ámbito cinematográfico, impulsó exitosos géneros como el del erotismo y el destape, con Andrés Pajares y Fernando Esteso en largometrajes como Los bingueros, de Mariano Ozores, o el de la nueva comedia madrileña, representada por realizadores como Fernando Trueba (Ópera prima) y Fernando Colomo (Bajarse al moro). Otra esquina de la modernidad la ocupó Pedro Almodóvar, con trabajos tan transgresores como ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y Mujeres al borde de un ataque de nervios.

También en los años 90 destacó un humor salpicado por la irreverencia y la incorrección, de la mano de cineastas como Juanma Bajo Ulloa (Airbag) y Santiago Segura (Torrente, el brazo tonto de la ley), si bien en el siguiente milenio la comedia fue virando progresivamente hacia un modelo más cordial, acorde a las nuevas realidades sociales y dispuesto a incorporar temáticas más reflexivas e, incluso, dramáticas. A este primer cuarto del actual siglo XXI corresponden películas tan representativas de esa nueva comedia como Días de fútbol (David Serrano), Campeones (Javier Fesser), Ahora o nunca (María Ripoll) y El pregón (Dani de la Orden), por citar algunas. No ha de sorprender que esta capacidad para acomodarse a las peculiaridades de cada época y reproducir en pantalla los comportamientos y hábitos de la ciudadanía, a la vez que despierta su carcajada hasta en la situaciones más adversas, haya contribuido a convertir el género en uno de los favoritos de la audiencia y que títulos como Ocho apellidos vascos y su secuela Ocho apellidos catalanes, de Emilio Martínez Lázaro, y La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser, figuren entre los más taquilleros de la historia en nuestro país.

Un país fiel a la comedia

La muestra Comedia, que no es poco. Las grandes comedias del cine español exhibe un buen número de piezas que permitirán a los asistentes conocer y comprender la evolución de este género en nuestro país durante los últimos 90 años. Destacan los numerosos guiones originales de largometrajes emblemáticos como Plácido, El verdugo, La vaquilla y Mujeres al borde de un ataque de nervios, o las máquinas de escribir con las que Fernán Gómez o José Luis Cuerda escribieron algunas de sus películas. También diversos dibujos originales con los que el irreverente cineasta y humorista Manuel Summers se burlaba de los mecanismos de la censura con la que él mismo tuvo que lidiar durante buena parte de su trayectoria artística y, en ese mismo ámbito, el informe oficial de censura relativo a la comedia erótica Cuando los maridos se iban a la guerra, dirigida por Tito Fernández y protagonizada por Arturo Fernández.

Se podrán ver también las claquetas empleadas en los rodajes de El bosque animado, Días de fútbol o Primos, así como otros documentos de trabajo como la partitura original manuscrita de las míticas Coplillas de las divisas que compuso Juan Solano para ¡Bienvenido, Mister Marshall!, el diseño de arte de Eduardo Torres de la Fuente para La vida por delante o el plan de producción desarrollado para Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Entre los objetos más curiosos de la exposición figuran, por ejemplo, el prototipo del monumento de homenaje a Cuerda diseñado por José Luis Serzo e instalado en los Jardines del Altozano de Albacete, un retrato de Rafael Azcona que el propio guionista tenía colgado en su casa del madrileño Paseo de la Habana, la chaqueta de leopardo que Santiago Segura lució en la segunda película de la saga del detective José Luis Torrente, la máscara del ‘niño melón’ con la que Willy Toledo aparecía en la comedia musical El otro lado de la cama o el Premio Goya al Mejor Actor Revelación que Dani Rovira ganó por su participación en Ocho apellidos vascos. Y aun hay más: la estatua del grupo musical Supergalactic integrado en la película El pregón por los humoristas Andreu Buenafuente y Berto Romero, el traje de Superlópez que Dani Rovira vistió en la adaptación cinematográfica que Javier Ruiz Caldera realizó del célebre personaje de los tebeos del historietista Jan o el equipamiento de baloncesto con el que se uniformaron los protagonistas de la película Campeones.

Piezas todas ellas que seguro harán esbozar una sonrisa a los asistentes a la exposición al rememorar aquellas escenas que a lo largo de la historia tanto nos han hecho disfrutar frente a la pantalla del cine o del televisor. Un emotivo guiño a la comedia de ayer, hoy y siempre para el disfrute de todos los públicos.

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