Sherpa, de Barón Rojo, inaugura en la SGAE una exposición de sus esculturas musicales
El músico José Luis Campuzano muestra una faceta artística desconocida para el gran público: la de forjador de piezas en cobre, hierro y acero

La muestra -de acceso gratuito- podrá visitarse en las galerías del Palacio de Longoria de Madrid, del 6 al 15 de junio

Supone un homenaje a sus compositores favoritos: Serrat, Aute, Joaquín Sabina, Pablo Abraira o Luz Casal, entre otros

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El compositor y cofundador del grupo de heavy metal Barón Rojo José Luis Campuzano, "Sherpa", cultiva una afición desconocida para el gran público: la de escultor. "Sherpa" ha creado una amplia serie de figuras inspiradas en algunas de sus canciones favoritas de todos los tiempos.

Bajo el título de La música Escultura, el autor madrileño ha reunido una veintena de obras forjadas en cobre, hierro y acero, que se exhibirán en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) del 6 al 15 de junio, con entrada libre. La muestra -un homenaje a sus compositores de cabecera- supone un repaso por diferentes etapas de la música popular.

La exposición se abre con Mediterráneo, una escultura inspirada en el tema de Joan Manuel Serrat, una pieza de chapa de acero y cuyo volumen es hueco, que representa dos olas de mar. Sigue con Y nos dieron las diez (homenaje a Joaquín Sabina): construida con varilla cuadrada de acero forjado y con un acabado en negro forja, representa una guitarra "cubista" en la que puede observarse el típico sombrero hongo del maestro formando parte de la estructura. En Gavián o paloma (tema interpretado por Pablo Abraira), se puede ver una especie de Torre de Pisa en acero forjado que representa los picos de dos extrañas aves y sus huevos en el nido. En Bailar pegados (Sergio Dalma), una pieza de chapa en acero blanco pulido, aparecen representadas dos figuras estilizadas en actitud de baile onírico y movimiento. En La motocicleta (dedicada a los Bravos y a los Pasos, puesto que la interpretaron en la misma época), el artista utiliza partes recicladas de moto. Eres tú (famoso tema interpretado por Mocedades) es un espejo de acero inoxidable, donde el espectador puede ver su propia cara y una mano señalándole a él: ¡Eres tú! Flamenco (dedicada a Los Brincos) es una estructura de barra cuadrada de acero semejando el cuerpo hueco de un ave flamenco. En Il mondo (famosa canción de Jimmy Fontana), dos montañas hechas con piedra de pizarra negra sobre base de acero abrazan una bola de acero pulido.

Respecto a los cuadros metálicos que pueden verse en la muestra, Entre mis recuerdos es un retrato de la cantante Luz Casal creado con acero en chapa, de un metro cuadrado. El relieve que se aprecia en el rostro está conseguido a base de distintos lijados del metal. En Al alba (la canción de Aute inspirada en los últimos fusilamientos del franquismo) se aprecia una chapa literalmente achicharrada hasta llegar al rojo vivo. En la esquina superior derecha, hay una bala dirigida simbólicamente al centro del cuadro. En Tocar madera (Manolo Tena), el espectador puede ver una guitarra española sobre fondo metálico con unas manos que simbolizan la pasión por la música. En Hijo de la luna (inspirada en el tema de Mecano), encontramos una chapa de acero tratada al fuego y horadada semeja cráteres. En Viento de otoño (en recuerdo a la formación musical Pop Tops), unas hojas metálicas similares a las del arce recuerdan las hojas de los árboles cuando caen en otoño. En La chica de ayer (Antonio Vega y Nacha Pop), una plancha de acero blanco tratada con dos tipos de ácidos provocan un efecto pétreo y un tanto lisérgico. Entre el caos de tonalidades, se puede adivinar un cuerpo femenino en actitud de danza. En El gato triste y azul (Roberto Carlos), el visitante puede observar una chapa plana de acero tratada con fuego y distintos ácidos; y unas cuerdas de guitarra auténticas. En Here comes the sun (The Beatles, George Harrison), el metal blanco ha sido tratado con una muela de abrasión especial. Para finalizar, encontramos la pieza Vivir sin aire (dedicada a los mexicanos Maná). En este caso, el artista ha jugado con distintas abrasiones metálicas para lograr efectos ondulantes en el metal.

En ninguno de los cuadros metálicos ni esculturas se ha empleado pigmento alguno. Todos los tonos conseguidos se deben al tratamiento con calor y distintos ácidos.

Pasión por la forja y el hierro

Aunque la música se cruzó en su camino, Campuzano (Madrid, 1950) nunca ha abandonado las artes plásticas. Formado en la Escuela de artes y oficios de Madrid, la afición de "Sherpa" por la forja y el hierro le viene de familia. Muy joven entra a formar parte del mítico Grupo Módulos. Se matricula en el Real Conservatorio de Música de Madrid y estudia cinco años de solfeo, y tres de contrabajo. En esa época conoce al batería Hermes Calabria y forman el famoso grupo Barón Rojo.

"La escultura me apasiona. Crecí entre los hierros y las piezas que mi padre, un mecánico agrícola. Soy hijo de Vulcano, nacido entre fraguas y yunques", afirma este amante de la cultura en todas sus expresiones. Actualmente, continúa con sus múltiples proyectos (música, literatura, pintura, escultura…) y producciones musicales de todo tipo.